Después de Clases, En el paradero con mis amigos, debía irme, tenía un compromiso, el lugar Miraflores, la dirección la tenia anotada en un papel, Avenida Del ejército, ¿donde quedara exactamente? me pregunte.
Minutos antes le había consultado al profesor, como llegar, porque la verdad no me ubicaba, veía que pasaban los carros que el profesor me indico como referencia, normalmente cuando me dirijo a un lugar el cual no frecuento mucho y tengo que tomar un carro que no he tomado antes, siento temor.
Se me estaba haciendo tarde, eran casi la 1:30pm y venían dos carros plomos a lo lejos, soy corta de vista solo diferencie los colores, me subí a uno que para variar estaba lleno, en el interior lo único que hacia era fijarme por donde iba el carro, le pedí a la cobradora que me pase la voz en Salaverry, pero ella me dijo: yo no voy a Salaverry, voy todo Abancay, mencionó también otros lugares que ahora no recuerdo. Me baje del carro, seguía en la panamericana, a la altura de mega plaza, esperando el otro Sesosa, el que iba por Salaverry, no por Abancay. Estaba apurada, comencé a impacientarme, escuche que un cobrador gritaba ¡Todo Salaverry!, ¡Todo Salaverry!, era una custer blanca con franjas coloridas, no era la línea Sesosa, pero subí, ya que el carro iría por Salaverry, era lo mismo, me sentí a salvo en ese momento, ya que donde baje hay mucha gente, hay ambulantes, transito ya que es un punto donde mucha gente circula.
En el Carro, que va por todo Salaverry. No podía dejar de mirar las calles, me sentía incomoda porque estaba parada, mi cartera es un poco grande, y dentro tenia mi mp4, mi cámara, la puse delante mío.
De pronto, unas cuadras más allá subieron tres hombres, con una apariencia relajada, estilo reggaetonero, uno más sucio que otro, chompas largas y pantalones anchos, yo era la única que estaba parada a parte de ellos. Se ubicaron distanciados, dos de ellos en la entrada y uno se fue directo al fondo, yo quede prácticamente en el centro, el carro seguía su marcha, yo tenia miedo, pensaba en mi cámara y el esfuerzo que hice para comprarla, sinceramente no quería que me roben, aunque tal vez me equivocaba al juzgarlos por su apariencia, fue lo que pensé en un momento, mientras observaba disimuladamente a estos tres tipos, pasaron aproximadamente 10 minutos, sentí un olor a cigarro y licor, no había mucha ventilación, el clima frio obligaba a que los pasajeros cerraran sus ventanas.
Mi temor crecía cuando escuche y todos en el carro también, ya que estos hombres comenzaron a hablar en voz alta, de extremo a extremo, sin vergüenza alguna, que irían a Polvos Azules, pero antes necesitaban arreglar unas cosas en Malvinas.
Uno de ellos le pidió al chofer que cambie de emisora, él chofer muy obediente lo hizo, puso reggaetón, los otros dos cantaban en voz alta, parecían sentirse dueños del carro, yo me pegue a un asiento agarraba duro mi cartera, recordé que tenia un sencillo en mi bolsillo, por si algo me pasara, mi mente vuela muy rápido, imagino cosas, así que no tal vez estaba exagerando, pero al mirar a otros pasajeros, viajando en silencio, uno que otro conversando en voz baja, como susurrando, sabia que ellos también sentían aquel temor, tratando de disimularlo, pero sujetando sus pertenencias.
No conseguía asiento, subieron dos personas más colocándose por otro lado nada cerca a estos tipos, me di cuenta que uno empezó a acercarse a mi, sabia que tenia una mala intención, solo me alejé un poco.
Entre ellos vuelven a hablar, pásame mi billetera!, le dice, el otro le responde cual de las tres, y en se momento saco tres billeteras de su bolsillo, pasándole al otro tipo que estaba más adelante, los tres se rieron e hicieron otras bromas de mal gusto, se escucho la voz ronca de uno de ellos diciendo junta la plata de las tres billeteras, y vamos a polvos a comprar, ¡no! decía el otro tengo que arreglar unos asuntos en Malvinas.
De pronto hubo silencio en el carro, cuando miro a mi alrededor nuevamente era yo la única persona parada aparte de ellos. El temor que sentía, era inexplicable, me imaginaba tantas cosas, que podían pasar en aquel momento de tensión, no solo a mi si no a todos los pasajeros.
Justo días antes había visto en la televisión una noticia de un hombre que viajando en un bus, a pesar del cobrador y pasajeros presentes, se lanzó por la ventana para que no roben una fuerte cantidad de dinero que él llevaba. Entonces ¿Es una nueva modalidad de robo? ¿Son rateros? ¿Qué pretenden justo ahora? Quería llorar, que cobarde, pero no quería que me roben, trate de no mostrar mis nervios, soy creyente, en mi mente solo le pedía a Dios, orando para que no pase nada. He escuchado de algunos tipos que esperan que el carro se detenga para robar, jalar una cartera irse corriendo y perderse entre las personas, casas, calles estrechas, sin conocer su paradero.
Otros solo hacen de las suyas, sin escándalo, amenazando de manera silenciosa, huyendo disimulada mente del carro, dejando a la persona intrigada de ¿cómo? ¿Cuándo? y ¿donde me robaron? ¿En que momento?
El carro seguía su ruta cumpliendo su labor, Bajaron dos pasajeros, ellos corrieron y se sentaron, se colocaron sus capuchas y parecían cansados, solo ellos saben de que, hasta que se inclinaron como para dormir, yo sentí un poco de alivio, solo un poco, era la primera vez que tomaba esa ruta no sabia por donde iba, solo sabia que mi destino era llegar a Salaverry, para tomar otro carro, hasta Miraflores.
La línea Sesosa cuyo rumbo parecía infinito se detuvo en un paradero y subieron varias personas “llenando” el carro, eso me tranquilizo, ya que me di cuenta que podía impedir a los 3 hombres, en caso de que se propongan a hacer algo, no había mucho espacio en el carro, comencé a ver a través de las lunas, las calles estaban llenas de personas, vi casas que faltaban construir, pintar, muchos ambulantes, tiendas y tiendas, un pequeño tráfico, fue así que los tres tipos dijeron Malvinas baja, baja... y desaparecieron, abandonando aquel bus lleno de tensión, pensamientos extremos, miradas tímidas ante su presencia. Los tres tipos se fueron confundiendo entre las otras personas que transitaban por aquel lugar, aquellas calles llenas de productos y personas reconociendo cada una, que hace allí, cuanto tiempo estará, y que comprará.
El carro siguió su camino, por fin logré sentarme, seguía mirando por la ventana, observando las calles, un poco más tranquila claro, eran ya casi las 3 pm llegué finalmente a mi destino.
La ciudad está cada vez más peligrosa, llena de personas que crean y se las ingenia cada vez más el modo de robar, siendo astutas creando nuevas estrategias, buscando cómplices y apoyos para su delito.
Me llaman la atención aquellas personas que por “x” motivos, hacen uso de esta línea, pasando por zonas de riesgo, en algunos casos de manera rutinaria.
Yo viajando en el bus, en aquella línea colorida, observé a las personas enganchadas en sus asientos, con miradas perdidas, pensativas, adormitadas, con diferentes semblantes, puedo pensar que muchos de estos pasajeros están acostumbrados a viajar con ese tipo de personas “sospechosas”, esa costumbre ya hizo perder el temor al robo, no para todos, para algunos.
La actitud de aquellos tres tipos “sospechosos”, no sé si mi manera de juzgar, estuvo mal, desde que ellos subieron al carro por su manera de vestir y hablar, pero que un tipo tenga tres billeteras en un solo momento, no es normal.
Este hecho en los carros, no se da por primera ni única vez, esos tres tipos a los que no me gustaría volver a ver, no son solo tres, cuantos más estarán detrás de esto, cuantos de ellos intentaran un robo sobre ruedas, es un problema para la seguridad en un carro público.